¿En dónde queda la justicia para las niñas y adolescentes? Hace un par de días se viralizó en redes sociales un caso ocurrido en Ecatepec, Estado de México, relacionado con violencia sexual y abuso de poder, que abrió nuevamente la discusión sobre la violencia que enfrentan niñas y adolescentes, las relaciones desiguales de poder y las fallas institucionales en el acceso a la justicia.

El caso se centra en una supuesta relación marcada por una evidente asimetría de poder y en el abuso sexual cometido por Víctor “N”, profesor de 49 años de edad, contra una alumna de 14 años de la Secundaria Federalizada 53 “Quetzalcóatl” en Ecatepec. Te contamos.

¿Qué ocurrió?

En enero de 2026, Leticia Estrada, la madre de la menor, descubrió conversaciones en el celular de su hija en donde el abuso era evidente. El profesor admitió la relación en un audio, alegando que eran “novios” y que se trataba de una relación consensuada e, incluso, que pretendía pedir permiso a los padres para continuar el “vínculo”.

Víctor “N” fue denunciado y quedó detenido bajo prisión preventiva oficiosa. Sin embargo, y a pesar de que la madre de la menor presentó pruebas para demostrar que el profesor manipuló a su hija para abusar de ella, la defensa promovió un amparo que permitió al docente que el juez Luis González Carmona le otorgara el beneficio de prisión domiciliaria tras pagar una fianza de 75 mil pesos el pasado 29 de mayo. 

Actualmente, enfrenta el proceso desde su vivienda, la cual se encuentra a solo cinco minutos de la casa de la víctima.

¿Cuál fue la respuesta de las autoridades?

A través de un comunicado, la Secretaría de las Mujeres señaló: “Las relaciones entre personas adultas y menores de edad no pueden verse bajo parámetros de igualdad o libre consentimiento propios de las relaciones adultas. La diferencia de edad y las condiciones de poder genera una situación de especial riesgo para las niñas, niños y adolescentes , por lo que la situación debe atenderse con perspectiva de género y conforme a la ley”.

Además, hizo un llamado enérgico para que la impartición de justicia se apegue a los principios de interés superior de la menor de edad y rechazó la normalización y justificación de las supuestas relaciones entre adultos y menores de edad. 

En este caso, como en muchos otros, el sistema judicial ha omitido juzgar con perspectiva de género, permitiendo medidas como la prisión domiciliaria para agresores sexuales, lo que revictimiza a las menores y sus familias. La respuesta ha sido insuficiente. Así lo ha denunciado la familia de la menor. 

Violencia en contra de niñas y adolescentes en México

Este caso de abuso no es único. En México, la violencia contra niñas, niños y adolescentes muestra una tendencia preocupante, con cifras que han alcanzado máximos históricos en delitos específicos durante la primera mitad de 2025, según datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP).

De acuerdo con la Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), los delitos contra personas de 0 a 17 años, en 2025 se reportaron 20,028 delitos, lo que representa un aumento del 2.5% anual respecto al 2024.

Entre las entidades con mayor incidencia de delitos en contra de la niñez, se encuentra el Estado de México en primer lugar, seguido por la Ciudad de México y Guanajuato en 2025. El Estado de México encabeza también la lista de los estados con mayor número de casos de feminicidio junto a Tabasco y Veracruz. 

A esto se suman los casos de fecundidad forzada, una violación a los derechos humanos consecuencia de abuso sexual que, de acuerdo con la Coordinación de Estudios Sociodemográficos y Prospectiva, en 2025, se estima que ocurrieron casi 8 mil nacimientos en niñas de 10 a 14 años, mientras que en 2024 se estima que el 1.8% de los progenitores tenían alrededor de 35 años o  más. 

En este panorama, y más allá de la atención mediática y de la circulación masiva del caso, el hecho vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta: ¿cómo responde el sistema cuando quienes se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad son niñas y adolescentes?

¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.