Cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señalan que en México más de 23 millones de mujeres de 40 años o más han viven en climaterio, la etapa en la que la que el cuerpo pasa de la etapa fértil a la no reproductiva o en menopausia, la fase biológica en la que se interruptor de manera definitiva la menstruación. 

A partir de ese momento, mujeres y personas menstruantes experimentan una amplia gama de transformaciones físicas, emocionales y sociales que comúnmente permanecen en la vida privada. Muchas mujeres deben atravesar esta etapa en silencio, sin atención médica oportuna y sin la posibilidad de socializar los cambios. 

Este 18 de octubre, Día Mundial de la Menopausia, platicamos con Anahí Rodriguez, vocera y fundadora de Menstruación Digna, para hablar sobre la urgencia de contar con espacios donde las personas puedan sentarse a compartir cómo están experimentando la perimenopausia y la menopausia.

Combatir el estigma para hablar de menopausia

Contrario a la creencia popular, la menopausia no marca el fin del deseo sexual femenino. Esta es una creencia que destruye el deseo y placer sexual de las mujeres y personas menstruantes y, como explica Rodríguez en entrevista, se conecta con el sesgo médico e histórico de evaluar la salud femenina de forma meramente reproductiva.

Como este, existen otros estigmas —como la asociación entre cambios y alteraciones hormonales y emocionales con “locura”— que perpetúan un mandato cultural común entre personas que atraviesan la menopausia: el de “aguantar” el dolor, muchas veces en soledad. 

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"Hay casos en los que se puede documentar que el tema del edadismo, que está en nuestra cultura, nos ha enseñado a aguantarnos (...) Es parte de nuestra cultura escuchar 'te va a dar cólicos y te tienes que aguantar y tienes que seguir con tu vida'. No es bueno romantizar el dolor”, explica Rodríguez. 

Reproducir estas creencias impide que las mujeres y personas menstruantes accedan a tratamiento médico oportuno. Como señala el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), los conceptos erróneos se convierten en un obstáculo para la atención médica. 

Un primer paso para hablar en comunidad sobre menstruación consiste en hackear estos estigmas. 

“Estoy en menopausia”

¿Cuándo fue la primera vez que escuchaste hablar sobre menopausia? Para muchas mujeres y personas menstruantes, esa primera vez se presenta cuando una mujer cercana comienza a atravesar esta etapa, comúnmente en soledad. 

Para Rodríguez, es fundamental romper el silencio diciendo abiertamente frases como "estoy en la perimenopausia" o "estoy en la menopausia" para que la sociedad deje atrás el estigma y se abra paso a la conversación con parejas, familias, amistades y en espacios laborales.

En la encuesta Menopause at Work: From Echo Chamber to Mainstream Practice, del Society for Women's Health Research de Estados Unidos (SWHR, por sus siglas en inglés), el 24.7% de las mujeres trabajadoras señaló que les importa que las empresas promuevan una cultura compasiva para apoyar a las mujeres y personas que atraviesan la etapa de la menopausia. 

Esta cifra indica la necesidad de crear espacios de confianza y círculos de diálogo basados en la escucha atenta, la confidencialidad y la ausencia de juicio. “Es importante que los lugares de trabajo empiecen a ver a las personas trabajadoras como personas y no como un número”, reflexiona Rodríguez. “Se tienen que generar espacios desde la escucha y la confidencialidad que se adapten a las diferentes realidades que viven”.

“La adaptabilidad de estos espacios sí depende de la voluntad política del sector privado para que se puedan tomar en cuenta otras perspectivas”. (Anahí Rodríguez)

El acompañamiento como un acto político

Dice la politóloga feminista argentina, Florencia Montes Páes en su libro Acompañar es político. Ensayo transfeminista sobre la situación de calle (2024), acompañar es un acto afectivo, colectivo y político que amortigua la violencia. 

Para Anahí Rodríguez, hablar de menopausia en comunidad implica reconocer que acompañar colectivamente no es una acción meramente individual o privada, es un compromiso político para romper décadas de invisibilización. “Acompañar estos procesos es no dejarlos en el anonimato y en el silencio como han vivido durante décadas. Es importante poder nombrarlo, alzar la voz”.

¿Cómo hablar de la menopausia en comunidad?

Aunque no existe una receta para desmantelar los estigmas y las estructuras que socavan la conversación, para Anahí Rodriguez es fundamental tener en cuenta los siguientes aspectos: 

  • Promover la alfabetización corporal y el autorregistro:  Anahí recomienda hacer uso de herramientas de seguimiento físico y emocional como bitácoras o esquemas (como “La Diaria”, de Menstruación Digna) para tomar conciencia de los cambios del propio cuerpo y compartir diagnósticos más precisos. 

  • Fomentar la empatía intergeneracional: Platicar con las niñeces y jóvenes sobre todo el ciclo biológico, desde la primera menstruación hasta la menopausia, como parte de una educación sexual integral

  • Usar un lenguaje incluyente y resignificar la etapa: No todas las personas que atraviesan la menopausia son mujeres; es fundamental adaptar el lenguaje para incluir a todas las personas que atraviesan procesos menstruales y menopáusicos para garantizar su derecho a la atención y salud.

  • Generar grupos de escucha y validación colectiva: Finalmente, el simple reconocimiento de  decir “a mí también me pasa” es un gran paso, pues elimina el aislamiento, la vergüenza y la creencia de estar ante un “error o falla personal”.

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