A los 96 años de edad, la activista por los derechos civiles y líder sindical, Dolores Huerta, falleció este 28 de octubre.
Considerada como uno de los íconos feministas más influyentes en la historia de los Estados Unidos, Dolores Huerta dedicó más de siete décadas de su vida a la organización comunitaria y los derechos de los trabajadores agrícolas e inmigrantes. A través de un comunicado, la familia de Dolores Huerta, junto a la Fundación Dolores Huerta, anunció el fallecimiento pacífico de la activista en su hogar en California.
“Nos entristece profundamente anunciar que nuestra querida madre, Dolores Huerta, ha fallecido hoy a los 96 años. Como puedes imaginar, este es un momento increíblemente difícil para nosotros, y pedimos privacidad mientras lamentamos esta increíble pérdida para nuestra familia. Sabemos que muchos de ustedes en todo el mundo comparten nuestro luto, y estaremos siguiendo los planes para reconocer y celebrar su increíble vida y legado”.
Dolores, una vida dedicada a la comunidad
Antes de que fuera conocida como la creadora de la enigmática frase consigna ¡Sí, se puede!, del movimiento campesino, Dolores Huerta como activista estuvo marcada por sus raíces familiares, la experiencia migrante en Estados Unidos y, eventualmente, por su trabajo comunitario. Dolores nació en 1930 en Dawson, Nuevo México, en el seno de una familia minera y activista sindical.
Tras el divorcio de sus padres, su madre la trasladó junto con sus hermanos al Valle de San Joaquín, en California, donde creció rodeada de familias trabajadoras y aprendió, de primera mano, los valores que llevaría consigo durante su vida: compasión, autonomía, liderazgo y el valor de la comunidad.

Fue profesora de primaria. Ahí, al ver que sus alumnos vivían en condiciones de precariedad y pocos recursos, comprendió que podía ayudarlos organizando a sus padres para luchar contra el robo de salarios y las malas condiciones de vida. De ahí que expresara: “No podía tolerar ver a los niños venir a clase con hambre y necesitando zapatos. Pensé que podía hacer más organizando a los trabajadores agrícolas que intentando enseñar a sus hijos hambrientos”.
Así inició su vida en el activismo. Se unió al Community Service Organization (CSO), un grupo de derechos civiles hispanos dedicado a combatir la segregación y la brutalidad policial y en 1955 ayudó a fundar la sección local de la CSO en Stockton. Unos de los momentos con mayor peso dentro de su activismo surgió en 1962 año en que cofundó, junto a César Chávez, la National Farm Workers Association — que más tarde se convirtió en la United Farm Workers— .
Mujeres campesinas, activismo y género
Antes de su fallecimiento, Dolores Huerta impactó al mundo del activismo con un testimonio desgarrador: en marzo de 2026, la activista reveló para el The New York Times, que fue víctima de abuso sexual y violación en la década de 1960 por parte de César Chávez, cofundador del movimiento de trabajadores agrícolas y de la Asociación Nacional de Campesinos.
Dolores Huerta guardó silencio durante más de medio siglo con un propósito trascendental: evitar debilitar el sindicato y no perjudicar la lucha por los derechos laborales de los campesinos en una sociedad discriminatoria y que apostaba por el declive de la sublevación campesina migrante.

“Guardé este secreto durante tanto tiempo porque construir el movimiento y asegurar los derechos de los trabajadores agrícolas era la obra de mi vida. La formación de un sindicato era el único medio para lograr y garantizar esos derechos, y no iba a permitir que César ni nadie más se interpusiera en mi camino”, dijo a la revista.
Como Tatiana Romero escribió para La Cadera de Eva después de la noticia, “Hoy, mientras leía las palabras de Dolores Huerta, pensaba que sus grandes triunfos, sus conquistas sindicales, y su posterior lucha feminista y de defensa de los derechos sexuales y reproductivos, siempre estuvieron acompañados de la violencia sexual que tuvo que sufrir de parte de su compañero de militancia”.
Y es que Dolores Huerta se convirtió en una de las primeras líderes chicanas en denunciar la discriminación entrecruzada por género, raza y clase. Así lo consta su trabajo con la Coalition of Labor Union Women en 1974, con la Feminist Majority Foundation para promover la participación de mujeres latinas en la política y en su papel en la creación de la Fundación Dolores Huerta.
Dolores Huerta es más que un símbolo de la lucha campesina en Estados Unidos, es la voz del activismo comunitario, interseccional y compasivo.
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