Este 19 de marzo, la titular de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), Alicia Bárcena, informó que el gobierno federal no otorgará la autorización para construir el complejo “Perfect Day México” de Royal Caribbean, la empresa de cruceros más grande del mundo, en Mahahual, Quintana Roo.
Tras analizar la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA), la Semarnat concluyó que el proyecto no es ecológicamente viable porque su infraestructura masiva y la generación de residuos ponían en riesgo irreversible a los ecosistemas costeros, especialmente en zonas arrecifes de coral, un ecosistema que se enfrenta a una crisi ecológica.
El anuncio se dio luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum solicitara una revisión del expediente, asegurando que su gobierno no permitiría desarrollos que dañen el patrimonio natural. Aunque se frenó el proyecto en Mahahual, Alicia Bárcena mencionó que la empresa tiene la opción de buscar otro lugar para su inversión que no afecte sitios naturales tan valiosos.
“Más allá de reubicar cualquier megaproyecto que altere ecosistemas, deben generarse las condiciones apropiadas y suficientes para mantenerlos vivos, así como para propiciar la necesaria restauración y protección que ameritan por su gran valor ambiental. Estas directrices también pueden contribuir a generar nuevas oportunidades de empleos y desarrollo para los pueblos y comunidades que conocen y procuran el bienestar de su propio territorio”, señaló al respecto Greenpeace a través de un comunicado.
Activistas y defensores ambientalistas celebraron la parcial cancelación del proyecto. A través de un comunicado de prensa, la organización “Salvemos Mahahual”, informó que “la victoria no está completa hasta el resolutivo final en la mano”, ya que “sin ese papel, el riesgo sigue ahí”. Por lo que invitaron a la ciudadanía a reunirse en las instalaciones de Semarnat el jueves 21 de mayo a las 9:00 horas, con el propósito de celebrar, pero también de exigir la cancelación oficial y escrita del proyecto.
La defensa de Mahahual
La defensa del territorio de Mahahual ante la construcción del megaproyecto “Perfect Day México”, que consistiría en un parque acuático masivo que planeaba recibir a más de 21 mil turistas extranjeros por día en un pueblo de apenas tres mil habitantes, pero cuyas consecuencias implicaban la devastación de la selva baja, dunas y 45 hectáreas de manglares, ha sido una historia de resistencia civil frente al turismo.
Esta carrera por frenar el proyecto se remonta a 2024, año en que la empresa Royal Caribbean presentó sus planes para construir un complejo de 107 hectáreas con más de 30 toboganes, playas artificiales y piscinas, inversión que, supuestamente, prometía generar más de 4 mil empleos entre las etapas de construcción y operaciones. Sin embargo, tras denuncias por daños ambientales, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) clausuró temporalmente parte de las obras porque la empresa no tenía todos los permisos federales definitivos.

El pasado febrero de 2026, habitantes de Mahahual bloquearon los accesos al puerto de cruceros en un acto de manifestación en contra del proyecto y del abandono institucional, pues denunciaban que mientras llegaban millones de dólares por el turismo, ellos seguían sin agua potable, calles dignas o buen alumbrado. Un mes después se llevó a cabo una consulta pública donde la ciudadanía pudo presentar sus quejas sobre el estudio de impacto ambiental de la empresa.
En abril de este año, un tribunal federal en Quintana Roo rechazó un amparo que las y los ciudadanos presentaron en contra de los cambios de uso de suelo que favorecían a la naviera extranjera, lo que puso el caso en manos de la Semarnat en la Ciudad de México.
“Ecosistemas sí, toboganes no”
En mayo, la defensa se convirtió en un movimiento masivo. En redes sociales como TikTok e Instagram, videos sobre el posible daño a los arrecifes y manglares se volvieron virales. No solo activistas y ambientalistas difundieron información precisa al respecto, sino que influencers y fandoms como las ARMYs y swifties contribuyeron a la conversación, resonando a nivel internacional. A través de plataformas como Change.org, aproximadamente 4 millones de personas, nacionales y extranjeras, firmaron para exigir la cancelación del proyecto.
Organizaciones como Greenpeace desplegaron mantas de protesta en lugares emblemáticos como el Palacio de Bellas Artes y convocaron a manifestaciones frente a las oficinas del gobierno. La movilización y presión fue tan fuerte que incluso las acciones de Royal Caribbean en Wall Street cayeron un 3%, ya que los inversionistas temieron por la inestabilidad del proyecto.

Sin embargo, la amenaza persiste; como reportó el periódico El Universal, la empresa expresó que respetaba la decisión de Semarnat pero también aseguró: “Seguimos creyendo en México y nos sentimos optimistas respecto al potencial de llevar adelante nuestra inversión responsable. En las próximas semanas, sostendremos un nuevo diálogo con diversos actores para avanzar de una manera que genere prosperidad compartida mediante el desarrollo de infraestructura ambiental esencial, la creación de miles de empleos locales y programas comunitarios que apoyen a la población de México”.
Con lemas como “Ecosistemas sí, toboganes no”, “Alto al turismo depredador” y “Salvemos Mahahual”, el movimiento logró visibilizar la riqueza y diversidad de la región, caracterizada por albergar el segundo arrecife de coral más grande del mundo y el hogar de más de 306 especies animales, 45 de ellas en peligro de extinción, de acuerdo con la organización Salvemos Mahahual.
Esta zona es un corredor biológico vital para el jaguar y la tortuga blanca, así como especies marinas como el tiburón nodriza, delfines, rayas y tortugas marinas. A esto se suma el impacto socio-ambiental, pues el megaproyecto habría agotado los ya escasos recursos destinados a la población local para priorizar el turismo masivo.
A pesar de que hoy la organización colectiva logró frenar parcialmente el megaproyecto, la lucha persiste contra un modelo de desarrollo extranjera que busca la privatización a costa de la naturaleza, la biodiversidad nacional y las comunidades, que resisten desde el territorio.
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