En México y en el mundo, del 1 al 7 de agosto se conmemora la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una acción global que se conmemora anualmente coordinada por la Alianza Mundial pro Lactancia Materna (WABA, por sus siglas en inglés) con el objetivo de promover, proteger y apoyar esta práctica en todo el mundo.
Este año el lema oficial es “Lactancia materna para un comienzo sostenible en la vida: fortalecer lo que funciona”, pues la edición se centra en evaluar y monitorear los avances logrados hasta la fecha, identificar brechas y ampliar las estrategias que han demostrado ser efectivas y fortalecer iniciativas que involucran a gobiernos, sistemas de salud, lugares de trabajo, comunidades y familias.
Su importancia radica en que, más allá de ser una campaña de sensibilización, se visibiliza que hablar de lactancia no es hablar de una decisión individual, sino de un asunto de derechos humanos y un componente esencial del desarrollo sostenible, ya que se estima que la falta de protección y apoyo a la lactancia genera pérdidas económicas globales de 1 500 billones de dólares diarios, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Lactancia, una actividad primordial para la vida
La lactancia materna es un acto que requiere del tiempo y el cuerpo de las mujeres. Se trata de una actividad fundamental para la vida humana que ha sido, históricamente, relegada a las orillas de la conversación de salud pública, así como estigmatizada y satanizada por prejuicios sociales.
Esta Semana Mundial de la Lactancia Materna es común hablar de sus beneficios; desde como la lactancia provee del mejor alimento para el crecimiento del bebé desde el nacimiento y cómo proporciona una nutrición óptima y protección contra enfermedades infecciosas, hasta su importancia en el desarrollo cognitivo de las personas.
Los bebés no son las y los únicos que se benefician de la lactancia, para las mujeres, ejercer esta actividad significa reducir riesgos oncológicos debido a que ayuda a disminuir las probabilidades de desarrollar cáncer de mama y de ovario; además, previene de enfermedades crónicas y facilita un mejor espaciamiento entre los nacimientos.
Pero, ¿qué sucede cuando ejercer la lactancia materna se convierte en un desafío invisibilizado, ya sea por elección o por falta de recursos?
La lactancia no ocurre solo una semana al año
Instituciones como la Organización Mundial de la Salud (OMS) a menudo enfatizan que hablar de lactancia casi siempre se traduce en hablar de un futuro sostenible y de bajo costo, activistas por una lactancia digna han señalado que esto no siempre es cierto y solo es posible bajo ciertas condiciones sociales.
Como te contamos en este artículo de Itzel Mayans Hermida, la lactancia es más que un proceso biológico gratuito. En este acto se pone al centro el valor del tiempo femenino. Mayans explica que se estima que amamantar puede requerir entre 48 minutos y 13 horas diarias, lo que equivale a un trabajo de tiempo completo que carece de prestaciones económicas o materiales.
Esto nos dice algo: cuando se habla de lactancia, también se debe hablar del tiempo y de las oportunidades económicas de las mujeres y personas lactantes, del acceso a información y asesoría especializada, así como de las condiciones que permitan que las mujeres continúen desarrollándose en el empleo mientras ejercen un rol de cuidadora.
En países como México, la licencia de maternidad solo cubre el sueldo íntegro de 12 semana, de acuerdo con la Ley Federal del Trabajo, lo que contradice directamente a la recomendación mínima de 6 meses de lactancia exclusiva, de acuerdo con los estándares de la OMS, que sugieren un máximo de 2 años.
Ante este panorama, activistas y organizaciones como la Fundación Mexicana de Lactancia Humana abren la conversación para repensar la lactancia: “¿Cuál es el impacto real de las actividades que duran solo una semana?” preguntan en redes sociales.
Y añaden más preguntas para reflexionar: “¿Por qué seguimos repitiendo la misma fórmula si la sociedad exige transformaciones de fondo? ¿De qué sirve la concientización sin políticas públicas, licencias dignas y espacios reales de apoyo en el trabajo y la comunidad?”.
¿Qué piensas? Te leemos en los comentarios.

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